mi abuelo Leonardo

Mi abuelo nació en Sicilia. Tenía los ojos azules y el cabello rojizo. Vino de su tierra a la Argentina inmediatamente después de finalizada la primera guerra mundial buscando una vida mejor. Se llamaba Leonardo y lo recuerdo con mucho amor

jueves, 30 de julio de 2015

Mongiuffi, un pueblo siciliano

MONGIUFFI MELIA
Esta región es muy especial para mi porque allí nació mi abuelo Leonardo y vivió su niñez y juventud hasta que viajó a la Argentina. 
Es una pequeña localidad ubicada en una región  montañosa que tiene apenas 700 habitantes entre los dos pueblos, Melia y Mongiuffi y a la cual pude llegar desde Taormina en taxi ya que si bien está sobre la montaña a 421 metros de altura, la distancia es corta aproximamente 6 km hacia la zona montañosa y en subida hacia las colinas.  
Es en Mongiuffi,  donde nació mi abuelo y el patrono del pueblo es San Leonardo, seguramente por eso mi nono se llamaba así.
En Mongiuffi no hay mucho para ver, son casas antiguas ubicadas sobre las colinas, la mayoría de ellas con un huerto a su alrededor y solo recuerdo la existencia de un comercio, una panadería y la Iglesia antigua de San Leonardo del siglo XVI. El pueblo solo se puede recorrer caminando y las pocas calles son en subida y bajada constante. En ese lugar el tiempo parece haberse detenido hace doscientos años y seguramente está como mi abuelo lo dejó.
No hay transporte público y según dichos del taxista,  la comuna pone a disposición de los niños, un bus que los lleva a la escuela en otro pueblo por la mañana y los trae de regreso por la tarde.
El 6 de noviembre de cada año se realizan las fiestas en honor del patrono San Leonardo y seguramente es el evento más destacado de todos. Esta zona fue practicamente destruida en 1908 por un gran terremoto que dejó miles de muertos y que provocó la emigración masiva de sus habitantes, especialmente a América, este éxodo de sicilianos continuó después de la primera guerra mundial, ocasión en que mi abuelo emigró a la Argentina.

jueves, 28 de mayo de 2015

emigrar de Italia




EL GRAN TERREMOTO EN SICILIA
El 28 de Diciembre de 1908 la tierra comenzó a temblar en las ciudades italianas de Messina y Regio Calabria entre las 5.20 y las 5.21. El temblor de este terremoto (de 7.2 grados en la escala Ritcher) se sintió en 300 km a la redonda. El terremoto, acompañado de un inmenso maremoto, fue el más desastroso de la historia de Italia. Olas de 6 a 12 metros de altura golpeaban toda la costa provocando muertes y destrozos.
En Sicilia,   la ciudad de Messina quedó completamente destruida. Murieron cerca de 70.000 personas, de los 150.000 habitantes con que contaba la ciudad.  
También la ciudad de Reggio di Calabria situada al otro lado del Estrecho de Messina, que separa la Isla (Sicilia) del continente,  sufrió importantes consecuencias. Como consecuencia del terremoto y maremoto murieron en toda la zona unas 150.000 personas.  
Los edificios colapsaron, las olas gigantescas arrasaron con los pueblos costeros, las cañerías de gas explotaron, creando incendios que pueden haber resultado en más muertes que cualquier otro efecto del terremoto. Cientos de barcos fueron destruidos y los daños a las vías férreas dificultaron el rescate de los heridos. Como consecuencia de estos desastres, la región siciliana se sumergió en la miseria. 
Miles de sicilianos comenzaron a dejar sus hogares para emigrar en busca de trabajo. 
El destino de esos emigrantes fue principalmente América: Estados Unidos, Argentina y Brasil, países con grandes extensiones de tierras inexplotadas y que necesitaba mano de obra. 
Esos emigrantes no tenían el proyecto de volver a Italia, se dirigían a los países que desde hacía varias décadas habían albergado a sus compatriotas, los paisanos. 
Hasta 1915, serán más 8 millones de italianos los que dejarán Italia. Los que partían del Norte  lo hacían desde el Puerto de Génova, los que partían del Sur, lo hacían desde Nápoles, todos ellos, seguramente, inundados de tristeza y con la esperanza en el corazón, viajando hacia lo desconocido. En uno de esos barcos colmados viajaba mi abuelo Leonardo.


miércoles, 27 de mayo de 2015

una versión sobre el nacimiento de la Mafia Siciliana



EL HONOR Y LA VENGANZA

    En 1844, el novelista y dramaturgo francés Alejandro Dumas en su libro “Los Tres Mosqueteros”,  pone en boca de D’Artagnan  la frase “La venganza es el placer de los Dioses”, pero muchos siglos antes, dicha frase está en la mente de los sicilianos.
   Sicilia es una hermosa isla del Mar Mediterráneo que tiene una controvertida historia. Comienza con el establecimiento de colonias fenicias y griegas, continúa con la llegada de los cartagineses, la incorporación del territorio al Imperio Romano, la ocupación de los sarracenos, la llegada de los normandos hasta el control del territorio en manos de Carlos I, Conde de Anjou y hermano de Luis IX Rey de Francia. 
  Se afirma que en 1282 los sicilianos, tras el grito “Morte alla Francia, Italia Anela”, se levantan contra la política opresiva francesa. El detonante de la rebelión es la violación y asesinato de una jovencita, camino a su propia boda en una Iglesia de Palermo, realizado por un soldado de la guardia del príncipe francés del cual su prometido intenta vengarse pero también es asesinado.
   La venganza y la defensa del honor como método de resolver conflictos algo frecuente por entonces en Sicilia, originan la rebelión de los lugareños  y los sicilianos que resisten la invasión francesa, se identifican con las iniciales de la frase que gritan: M.A.F.I.A.
   La revuelta, conocida como “Vísperas Sicilianas”, produce la muerte de muchos soldados franceses y luego la isla queda dividida en dos regiones: Nápoles bajo el control francés y el resto del territorio proclamado independiente, bajo el reinado de Pedro III El Grande, rey de Aragón, emparentado matrimonialmente con una familia noble de Sicilia.
Dejando de lado los vaivenes políticos, en esa rebelión popular se gesta la mafia pero de una forma muy diferente a como se la conoce actualmente.
    En estos comienzos la mafia es una confederación dedicada a la protección de los humildes y al ejercicio autónomo de la ley. Sus miembros se llaman a si mismos mafiosos, es decir, “hombres de honor” y son decididos, valientes e imposible de engañar.  Protegen a los más débiles, emplean códigos de lealtad y  la ley del silencio, la “omerta”, es por ello que al término “mafia” se lo asocia al vocablo árabe “mu’afah” que significa “protección de los débiles”. A través de los siglos la mafia comienza a cambiar.
   Más tarde,  Sicilia es gobernada por señores poderosos que explotan a los pobres, los campesinos y  los arrendatarios de las tierras. Los recolectores de los impuestos (gabellottis), administran las propiedades de los aristócratas y reciben a cambio un gran porcentaje de las cosechas, también logran ganancias importantes de los campesinos que arriendan las tierras. Cada vez estos recaudadores se vuelven más poderosos y corruptos: extorsionan a los campesinos, controlan el abastecimiento de  comestibles a las ciudades, especulan en el mercado, ocupan tierras ilegalmente, etc. Los que gozan de privilegios, sin pertenecer a la nobleza o a las familias poderosas, son aquellos que infringen la ley, a estos se los asocia con la mafia.