EL HONOR
Y LA VENGANZA
En 1844, el novelista y dramaturgo francés
Alejandro Dumas en su libro “Los Tres Mosqueteros”, pone en boca de D’Artagnan la frase “La venganza es el placer de los
Dioses”, pero muchos siglos antes, dicha frase está en la mente de los
sicilianos.
Sicilia es una hermosa isla del
Mar Mediterráneo que tiene una controvertida historia. Comienza con el
establecimiento de colonias fenicias y griegas, continúa con la llegada de los
cartagineses, la incorporación del territorio al Imperio Romano, la ocupación
de los sarracenos, la llegada de los normandos hasta el control del territorio
en manos de Carlos I, Conde de Anjou y hermano de Luis IX Rey de Francia.
Se afirma que en 1282 los sicilianos, tras el
grito “Morte alla Francia, Italia Anela”, se levantan contra la política
opresiva francesa. El detonante de la rebelión es la violación y asesinato de
una jovencita, camino a su propia boda en una Iglesia de Palermo, realizado por
un soldado de la guardia del príncipe francés del cual su prometido intenta
vengarse pero también es asesinado.
La venganza y la defensa del honor como
método de resolver conflictos algo frecuente por entonces en Sicilia, originan
la rebelión de los lugareños y los
sicilianos que resisten la invasión francesa, se identifican con las iniciales
de la frase que gritan: M.A.F.I.A.
La revuelta, conocida como “Vísperas
Sicilianas”, produce la muerte de muchos soldados franceses y luego la isla
queda dividida en dos regiones: Nápoles bajo el control francés y el resto del
territorio proclamado independiente, bajo el reinado de Pedro III El Grande,
rey de Aragón, emparentado matrimonialmente con una familia noble de Sicilia.
Dejando
de lado los vaivenes políticos, en esa rebelión popular se gesta la mafia pero
de una forma muy diferente a como se la conoce actualmente.
En estos comienzos la mafia es una
confederación dedicada a la protección de los humildes y al ejercicio autónomo
de la ley. Sus miembros se llaman a si mismos mafiosos, es decir, “hombres de
honor” y son decididos, valientes e imposible de engañar. Protegen a los más débiles, emplean códigos
de lealtad y la ley del silencio, la
“omerta”, es por ello que al término “mafia” se lo asocia al vocablo árabe
“mu’afah” que significa “protección de los débiles”. A través de los siglos la
mafia comienza a cambiar.
Más tarde,
Sicilia es gobernada por señores poderosos que explotan a los pobres,
los campesinos y los arrendatarios de
las tierras. Los recolectores de los impuestos (gabellottis), administran las
propiedades de los aristócratas y reciben a cambio un gran porcentaje de las
cosechas, también logran ganancias importantes de los campesinos que arriendan
las tierras. Cada vez estos recaudadores se vuelven más poderosos y corruptos:
extorsionan a los campesinos, controlan el abastecimiento de comestibles a las ciudades, especulan en el
mercado, ocupan tierras ilegalmente, etc. Los que gozan de privilegios, sin
pertenecer a la nobleza o a las familias poderosas, son aquellos que infringen
la ley, a estos se los asocia con la mafia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario