mi abuelo Leonardo

Mi abuelo nació en Sicilia. Tenía los ojos azules y el cabello rojizo. Vino de su tierra a la Argentina inmediatamente después de finalizada la primera guerra mundial buscando una vida mejor. Se llamaba Leonardo y lo recuerdo con mucho amor

miércoles, 27 de mayo de 2015

una versión sobre el nacimiento de la Mafia Siciliana



EL HONOR Y LA VENGANZA

    En 1844, el novelista y dramaturgo francés Alejandro Dumas en su libro “Los Tres Mosqueteros”,  pone en boca de D’Artagnan  la frase “La venganza es el placer de los Dioses”, pero muchos siglos antes, dicha frase está en la mente de los sicilianos.
   Sicilia es una hermosa isla del Mar Mediterráneo que tiene una controvertida historia. Comienza con el establecimiento de colonias fenicias y griegas, continúa con la llegada de los cartagineses, la incorporación del territorio al Imperio Romano, la ocupación de los sarracenos, la llegada de los normandos hasta el control del territorio en manos de Carlos I, Conde de Anjou y hermano de Luis IX Rey de Francia. 
  Se afirma que en 1282 los sicilianos, tras el grito “Morte alla Francia, Italia Anela”, se levantan contra la política opresiva francesa. El detonante de la rebelión es la violación y asesinato de una jovencita, camino a su propia boda en una Iglesia de Palermo, realizado por un soldado de la guardia del príncipe francés del cual su prometido intenta vengarse pero también es asesinado.
   La venganza y la defensa del honor como método de resolver conflictos algo frecuente por entonces en Sicilia, originan la rebelión de los lugareños  y los sicilianos que resisten la invasión francesa, se identifican con las iniciales de la frase que gritan: M.A.F.I.A.
   La revuelta, conocida como “Vísperas Sicilianas”, produce la muerte de muchos soldados franceses y luego la isla queda dividida en dos regiones: Nápoles bajo el control francés y el resto del territorio proclamado independiente, bajo el reinado de Pedro III El Grande, rey de Aragón, emparentado matrimonialmente con una familia noble de Sicilia.
Dejando de lado los vaivenes políticos, en esa rebelión popular se gesta la mafia pero de una forma muy diferente a como se la conoce actualmente.
    En estos comienzos la mafia es una confederación dedicada a la protección de los humildes y al ejercicio autónomo de la ley. Sus miembros se llaman a si mismos mafiosos, es decir, “hombres de honor” y son decididos, valientes e imposible de engañar.  Protegen a los más débiles, emplean códigos de lealtad y  la ley del silencio, la “omerta”, es por ello que al término “mafia” se lo asocia al vocablo árabe “mu’afah” que significa “protección de los débiles”. A través de los siglos la mafia comienza a cambiar.
   Más tarde,  Sicilia es gobernada por señores poderosos que explotan a los pobres, los campesinos y  los arrendatarios de las tierras. Los recolectores de los impuestos (gabellottis), administran las propiedades de los aristócratas y reciben a cambio un gran porcentaje de las cosechas, también logran ganancias importantes de los campesinos que arriendan las tierras. Cada vez estos recaudadores se vuelven más poderosos y corruptos: extorsionan a los campesinos, controlan el abastecimiento de  comestibles a las ciudades, especulan en el mercado, ocupan tierras ilegalmente, etc. Los que gozan de privilegios, sin pertenecer a la nobleza o a las familias poderosas, son aquellos que infringen la ley, a estos se los asocia con la mafia.



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